Talia lo dio todo por su marido, Carter: hasta se dejó la sangre para forjarle una Piedra de Luna que lo protegiera. Pero él, a sus espaldas, se veía con Ellie. En una encerrona, acabó metiéndola en un saco y torturándola con sus propias manos, sin saber que la mujer que se le moría dentro era su propia esposa. En su último suspiro, ella dejó el anillo de Piedra de Luna, donde estaba guardada toda la verdad, junto a los papeles del divorcio. Y después, se dio la vuelta y se marchó.